Llega la notificación y la reacción por defecto es responder. Contestar el escrito, cumplir el plazo, asistir a la audiencia.
Responder no es una estrategia. Es la ausencia de una.
Un procedimiento laboral tiene una estructura: hechos que hay que fijar, prueba que hay que construir —y que en buena parte se construyó o se destruyó antes de que existiera el procedimiento—, argumentos que se sostienen o no, y momentos en los que negociar cuesta mucho menos que en otros.