Usted cubre societario, contratos, regulatorio, cumplimiento, tributario y, además, laboral. Es lo que la empresa necesita el 90 % del tiempo, y es exactamente por lo que existe un departamento jurídico interno.
El 10 % restante es otra cosa: el asunto laboral con dimensión procesal que exige una especialización estrecha, el caso cuyo impacto excede lo ordinario, la estrategia que conviene contrastar antes de comprometerla.