Usted dirige una empresa y toma decenas de decisiones al mes. Algunas tienen consecuencias laborales y no siempre resulta evidente cuáles. Probablemente tenga un abogado, y probablemente cubra varias materias, porque eso es lo que necesita una empresa la mayor parte del tiempo.
El problema aparece en la excepción: la decisión que no es rutinaria, la que no admite ensayo, la que si sale mal va a costar mucho más de lo que parecía cuando se planteó.