En una negociación individual, un error afecta a una persona. En una colectiva, afecta a toda la plantilla, crea precedente y se hereda.
La mayoría de las empresas llegan a la mesa con una posición económica y poco más: saben cuánto quieren gastar, pero no han analizado qué significa cada concesión a tres años, qué cláusulas generan efectos en cadena, qué precedentes propios les van a exigir, ni hasta dónde pueden ceder sin comprometer la operación.